El Aikido es un arte marcial japonés que busca desarrollar una práctica basada en la armonía, el autocontrol y el respeto, utilizando el movimiento y la técnica para neutralizar un ataque sin recurrir a la fuerza innecesaria. Su práctica combina entrenamiento físico, disciplina y desarrollo personal. La Federación de Aikido Aikikai Bolivia sigue los lineamientos de Hombu Dojo y de la familia del fundador Morihei Ueshiba.
El Aikido es un arte marcial japonés desarrollado en la primera mitad del siglo XX por Morihei Ueshiba (1883-1969), conocido por sus discípulos como O-Sensei («gran maestro»). Ueshiba nació en Tanabe, una localidad costera de la prefectura de Wakayama, en el sur de Japón.
Desde joven, Ueshiba estudió diversas artes marciales tradicionales. Dotado de una profunda sensibilidad espiritual, llegó a concebir el entrenamiento marcial como un medio de purificación y desarrollo personal, más allá de la mera eficacia en el combate.
El desarrollo del Aikido se extendió a lo largo de varias décadas. En 1942, Ueshiba se retiró a Iwama para llevar una vida sencilla, dedicada a la agricultura y al estudio del budo (el camino marcial). Fue a partir de entonces cuando el arte, que había recibido distintos nombres a lo largo de su evolución, adoptó definitivamente el nombre de «Aikido».
Tras la Segunda Guerra Mundial, bajo la dirección del hijo del fundador, Kisshomaru Ueshiba, segundo Doshu, y de destacados maestros como Koichi Tohei, el Aikido se difundió por todo el mundo. Hoy se practica en más de un centenar de países. La Fundación Aikikai, principal organización de Aikido a nivel mundial, continúa bajo la dirección de la familia Ueshiba. Está encabezada por el tercer Doshu, Moriteru Ueshiba, y su hijo, Mitsuteru Ueshiba, se desempeña como dojo-cho del Hombu Dojo en Tokio, Japón.
El Aikido no se limita al estudio de técnicas físicas; la etiqueta, la actitud y el comportamiento correctos son igualmente enfatizados en la práctica. El respeto —hacia el instructor, los compañeros de entrenamiento y el espacio del dojo— forma parte inseparable del aprendizaje técnico.
Quienes practican Aikido de forma constante suelen experimentar beneficios en varios planos:
Físico: mejora de la flexibilidad, el equilibrio, la coordinación y la condición general del cuerpo.
Mental: mayor capacidad de concentración, manejo del estrés y autocontrol.
Personal: desarrollo de disciplina, paciencia y confianza, a través de la mejora continua y constante que exige el entrenamiento.
Defensa personal: herramientas efectivas de defensa sin depender de la fuerza física, gracias al aprovechamiento del movimiento y la energía del oponente.